Es perverso para todos. Pierdes tu empleo y todo el mundo quiere animarte. Pero lo cierto es que nadie puede hacerlo. ¿Qué sucede a tu alrededor?
Los compañeros de profesión, en este caso periodistas, comprenden mejor que nadie la magnitud de la tragedia. Así que la mayoría da la callada por respuesta. Algún lo siento, algún saldremos adelante, y poco más. Casi ningún periodista de este país tiene el trabajo seguro en estos momentos. Evadirse ante el dolor ajeno es lo más sensato.
Tu familia responde con cierto miedo. No saben bien qué decir. Normal. Mis hermanas no lo han tenido fácil. La que vive en Berlín vive en Berlín precisamente porque aquí no había trabajo. Era joven, tenía tiempo e ilusión por delante. Ya tiene lo que quería. La pequeña lo ha pasado peor; con la profesión por concretar, ha dado tumbos hasta encontrar su lugar (lo de dar tumbos es, además, literal, porque durante los dos años que pasó en el paro se pilló unas borracheras históricas). Mis padres pasaron de la gloria, la riqueza y el poder a una vida sencilla apartada de grandes lujos. Algo que mi madre no ha superado, lo que provoca ciertos temporales que mi padre capea como puede. Con este panorama, mi familia se ha enfrentado a mi paro sin saber bien qué decir. Normal. Yo era la que tenía la vida resuelta, según ellos, así que mi problema les ha pillado desprevenidos. Mi madre dice que vuelve a no poder morirse tranquila. Normal.
La familia de mi marido ha sido la que ha visto más ventajas a mi situación. Sin tener conocimiento de lo que me ha costado llegar hasta donde había llegado, muchos consideran que estar en casa cuidando de mi marido y mi hija es algo que tampoco está tan mal.
Eso lo piensa casi todo el mundo. Al menos, es lo que me dicen. “Aprovecha para cuidar a tu hija”. “Disfruta de la niña, que luego te arrepentirás”. “Tu hija es lo mejor que tienes”.
Quizás soy mala madre (quién no), pero además de cuidar a mi hija, me apetece cuidar de mi intelecto, de mis horas, de mi carrera, a mis amigos, mis vicios...
Le di tantas vueltas a qué guardería escoger, qué niñera escoger, qué reducción de jornada escoger. Y ahora resulta que solo tengo que escoger el jersey negro de cuello vuelto que me voy a poner hoy, ¿el mismo que ayer o cambio por uno limpio? Porque para llevar a la niña al parque no me pongo mis mejores galas: voy siempre vestida igual. (El apartado ‘look’ lo dejamos para otro día)
En internet es bestial. Al principio recibes cientos de apoyos de la gente más variopinta, desde las amigas del cole a las que hace mil años que no ves, hasta de la compañera que se sentaba a tu lado y que ni siquiera se despidió cuando te fuiste. Al principio. El tiempo lo diluye todo, gran tópico, y en Facebook pasas de tener decenas de comentarios a tus ocurrencias a no tener ni un mísero like cuando cuelgas una foto. ¡Y eso que es de tu hija! (El apartado ‘ostracismo social’ lo dejaremos también para otro día). ¿Y en twitter? Pasas desapercibido, nadie te nombra ni te retuitea ni te manda un mensaje. ¡Si ni siquiera tienes followers!
Es perverso, ¿verdad? Y no solo para mí.
Análisis duro pero real. Por suerte, todo acabará cambiando...
ResponderEliminarSilvia, vales mucho. Tú tienes carrera periodística, no tenías, la tienes. Todo volverá a su cauce. Te leo.
ResponderEliminarMucho ánimo, buen blog, la atención es lo de menos, si tienes algo importante que decir y no pierdes las fuerzas te acabarán escuchando, lo primero recuperar el ánimo aunque sea con las cosas pequeñas al principio. Aquí ya tienes un lector.
ResponderEliminarUn saludo
Lo digo y me miran como a ET saliendo del armario disfrazado: hay que seguir hablando, hay que seguir contando, hay que seguir...aunque sea en el paro técnico. Lo bueno de no responder ante una empresa es que puedes hablar, ya no hay nada que perder. Existe tal deshumanización en este neoliberalismo salvaje, feroz y cruel que no hay periodista que se atreva a meter mano, porque es un suicidio profesional, es morder la mano de quien te da de comer. O estás en total exclusión social y ya no tienes absolutamente nada que perder o te perpetuas en la esperanza de que todo puede cambiar en un momento para volver a pagar tu hipoteca, y te callas. Con lo que viene por delante una mujer, cuarenta y pico, madre, buen curriculum, en el paro...es uno de los sujetos con mayor riesgo de exclusión social y laboral. Los perfiles junior de mujer en medios son ahora la panacea: con la nueva reforma laboral les van a pagar el mínimo interprofesional y poquito más para disimular. Por 800-900 euros vas a tener a una mujer que probablemente aún vive con sus padres, suficientemente preparada, motivada, eficaz y eficiente, que va a retrasar al máximo la maternidad y por lo tanto va a centrar su vida en tu empresa, que no te va a dar una hostia ni va a aparecer con un hacha cuando la despidas por quedarse embarazada y que en dos días podrás sustituir por un nuevo perfil junior con el que empezar el bucle. Envidio a esas generaciones, tanto de hombres como de mujeres que, mejor o peor, a nuestra edad ya tenían una situación "estable", sabían al menos dónde estaban, arriba o abajo, pero en un lugar social, al menos. Nosotras, las que hemos trabajado como burras desde la carrera, hemos parido tarde, hemos seguido trabajando como burras y nos hemos plantado sin trabajo, por la mala gestión de otros, a los cuarenta y pico, somos un sujeto de repente invisible: la sabiduría femenina no es un activo en esta sociedad, todo lo contrario, solo es fuente de problemas y conflictos en el entorno laboral con hombres en primera línea de mando. La realidad es: no tenemos estabilidad, ni un lugar, ni certeza de futuro profesional...lo positivo es que podemos empezar de cero y reivindicar un lugar. Sin miedo. Cuenta lo que ves y lo que sabes sin la presión de trabajar para una empresa. Me gusta la sinceridad y absoluta sencillez con la que describes lo que sientes, de cosas como estas huyen hasta los amigos, sí. De repente eres incómoda y quejica. No dejes de contar, no dejes de estar. Debemos y podemos. Un abrazo guapa
ResponderEliminarHola Silvia,
ResponderEliminarMe ha encantado tu escrito pero no te tienes que desanimar...tómatelo como algo circunstancial, aprovecha esta pausa para estar junto a tu hija y a tu familia y hacer cosas que seguro no hacías hace un montón de tiempo. Yo también me quedé sin trabajo justo cuando nació mi hija y estuve 1 año y medio en paro, agobiada no sabes cómo, porque a mi ni la casa ni los niños me van demasiado, pero agradezco el haber podido estar con mi hija todo ese tiempo aunque no estuviera respaldada ni económica ni emocionalmente por mi ex pareja. Y cuando quise trabajar encontré trabajo en 2 semanas, y eso que la crisis ya había empezado. Sé que ahora está más difícil la cosa, pero los que tienen que preocuparse son la gente mediocre, la gente buena profesionalmente como tú, no deberían tener ningún problema. Cuando te llegue el momento de trabajar, ya encontrarás trabajo. Todo pasa por algo, y a lo mejor esto ha pasado para dar un giro a tu vida.
Bueno guapa, yo soy de las amigas del cole que dices que te dan ánimos y que hace mil años que no ves jejeje...mil años no, pero 20 años los hace. Aunque nuestras vidas hayan tomado caminos diferentes, quiero que sepas que os recuerdo a ti y a tu familia con mucho cariño. En esta vida conoces a un montón de gente, de todas las personas aprendes algo, unas pasan sin más y otras te dejan huella. Tú eres para mi de las que me han dejado huella. Muchos ánimos y cuídate. Un abrazo para ti y tu familia de tu amiga Pepa.
Si que es cierto que hemos dejado de ser "targets" en esta vida cuando tus cuarenta quedan atrás. Pero nuestra bola se va haciendo más y más grande. Y nuestro poder aumentará con el tiempo. No soy nada optimista para los próximos tres ó cuatro años, pero ya pensaremos en cómo salirnos de esta ¿o no?.
ResponderEliminarPepa, no te conozco, pero mi opinión es que mientras nos gobiernen gente mediocre (los de antes y ahora), los mediocres tendrán más oportunidades.
Un abrazo
Hola Arturo,
ResponderEliminarPues la verdad es que tienes razón...y sobre todo en este país, que es el país de la envidia y los trepas. Más vale tener un buen enchufe que ser válido. Los americanos tendrán muchos defectos, pero según tengo entendido valoran y premian a los válidos y los que hacen bien su trabajo y los incentivan...no como en nuestra querida España, que en la mayoría de los casos prima el caer bien al jefe y calentar mucho la silla y eso sí...trabajar hasta las mil, o por lo menos hacer ver que se trabaja. No debería ser así, está claro...espero que esto cambie con el tiempo, porque si no la vida laboral va a estar muy pero que muy mal. A ver si esta crisis sirve para cambiar las cosas, o eso espero.